Un 28 de julio en Huacachina

Huacachina es un oasis localizado a unos pocos kilómetros de Ica, capital del Departamento que tiene este mismo nombre, y a 74.5 kilómetros de Paracas. Actualmente es un destino muy turístico por ser uno de los pocos oasis naturales que aún permanecen en América y también para los amantes del sandboarding ya que las dunas que lo rodean son perfectas para practicarlo. Habíamos visto muchas fotos del paisaje y estábamos muy emocionados y encantados de ir y contemplarlo nosotros mismos, pero ¡vaya día que escogimos!

El 28 de julio es el día de la Independencia de Perú y el inicio de las Fiestas Patrias. Evidentemente, todo lo relacionado con el turismo es mucho más caro durante estos días.

Este año, el 28 fue jueves, los peruanos comenzaban cuatro días feriados y, cómo no, la mayoría aprovecha para salir de su región a conocer los otros rincones maravillosos de este país.

Ya que no pudimos quedarnos más tiempo en Paracas, decidimos que esa noche la pasaríamos en el bus hacia Arequipa, que teníamos que tomar a las 9:30 pm en Ica. Reservamos dos plazas en un minibús que salía a las 3:00 pm desde nuestro hostal. Este bus nos llevaría a Huacachina para hacer el típico paseo turístico, por nuestro limitado tiempo, que consiste en dar unas vueltas en buggy por las dunas y lanzarse con las tablas por las pendientes de arena. Después nos iríamos a Ica (donde teníamos que abordar el bus). Además, disfrutaríamos de la puesta de sol y las vistas del oasis que eran muy prometedoras.

Con esto en mente, salimos de Paracas con una hora de retraso y al montarnos al minibús nos informaron que, por ser un día tan señalado:

  1. Los transportes no podían llegar hasta el oasis, por lo que nos dejarían como a 1 km de distancia que tendríamos que caminar. Por lo menos podíamos dejar las mochilas rojas en el minibús ya que después nos llevarían a la terminal terrestre de Ica.
  2. Que solo serían 40 minutos en el buggy en vez de los 60 que son normalmente, por el mismo precio.

Pasamos primero por Ica, ya que esa era la ruta establecida, y había mucho tránsito; realmente parecía que todo Perú había decidido ir allá ese día a esa hora. Nuestro transporte se detuvo en medio de una rotonda ya que unos chicos de otro bus decidieron unirse al paseo y tuvimos que esperarlos un buen rato, como si fuésemos con tiempo de sobra.

Luego encaramos la carretera hacia Huacachina, pero las hormigas avanzaban más rápidas que los coches, así que el conductor decidió que el carril destinado al sentido inverso sería nuestro carril. A todo esto, nosotros íbamos en los asientos delanteros, al lado del osado conductor viendo cómo iba esquivando los coches que venían de frente saliéndose de la carretera por el lado izquierdo. ¡Madre mía!

Así avanzamos bastantes vehículos hasta que encontramos el punto que no podíamos seguir porque empezaban a aparecer policías de tránsito. El trayecto, que, en teoría, era de una hora, ya sumaba la segunda, el sol ya estaba a punto de acostarse y nosotros teníamos que afrontar una colina con su respectiva subida y bajada para llegar al buggy.

Por fin, el minibús se detuvo y empezamos a caminar hacia el oasis. Faltaban menos de 10 minutos para las 6 de la tarde y a media subida la guía nos dice que debemos empezar a correr porque después de las 6, no saldría ningún buggy hacia el desierto. Entonces todos empezamos a correr colina arriba, después colina abajo, hasta llegar al punto donde empezaría el circuito. Y a todo esto el sol ya había desaparecido.

Montados en el buggy, nos abrochamos los cinturones, cerramos todos nuestros bolsillos y empezó la diversión. Los conductores de éstos pequeños vehículos se conocen las dunas como la palma de su mano, ya que conducen rapidísimo, y no frenan hasta el último momento, si es necesario, haciendo giros de 180 grados en las crestas de las dunas. Todo esto iba acompañado de los gritos de la mayoría de los pasajeros. Era como estar en una montaña rusa elaborada por la naturaleza, y ya sabíamos que en cualquier momento habría una bajada en picado y que una vez más las gargantas de los pasajeros la acompañarían con sus más sinceras expresiones, entre ellas la de Gaby que me ensordecía especialmente.

huacahina 1Por fin llegamos a la mitad del recorrido y nos detuvimos en lo alto de una duna, donde estaban 2 grupos más, lanzándose con sus respectivas tablas por la pendiente. A este punto el conductor empezó a sacar las tablas de la parte trasera y las fue repartiendo. Después de tanta adrenalina, Gaby decidió que la mejor opción era regresar al buggy y no lanzarse con la tabla. Yo esperé a que todos se lanzaran para pensarlo un poco más y finalmente me decidí. Yo era el último y los dos que se acababan de lanzar, al llegar abajo pensaron que lo mejor era darme la espalda y avanzar lo más lento posible. Me puse en posición, con el pecho sobre la tabla y las manos agarrando la parte delantera y empecé a descender. No podía cerrar los ojos porque me veía llevándome por delante a los dos que no tenían la mínima intención de acelerar el paso o apartarse. Les empecé a gritar y finalmente pude frenar a tiempo, pero terminé con los ojos llenos de arena, pues no me había puesto ningunas gafas.

Una vez abajo, nos dirigimos a lo más alto de otra duna para tirarnos nuevamente. Esta vez me sumé a la decisión de Gaby porque ya tenía bastante arena en los ojos y quería dejarles un poco para los próximos días. Emprendimos el trayecto de regreso al oasis. En ese momento ya era tan oscuro que solo el conductor sabía lo que había delante, así que, aunque fuera llano la gente gritaba.

Al llegar a Huacachina, la adrenalina del paseo en buggy se convirtió en nervios… eran las 6:45 pm, teníamos el minibús a una colina de distancia y nuestro bus a Arequipa salía a las 9:30pm. Nosotros aún teníamos tiempo, sin embargo, había otra pareja española que tenía que tomar el bus a las 7:15 en Ica. La guía nos reunió al costado de un restaurante y se dio cuenta que faltaban dos personas de nuestro grupo. La pareja española se iba poniendo nerviosa e indignándose, la guía igual e iban contagiando al resto del grupo.

El pueblo estaba lleno de gente con un ambiente festivo y la única calle por donde podían transitar los coches estaba colapsada. Parecía imposible poder encontrar a nadie en ese caos. Al final aparecieron, habían tenido la brillante idea de dar la vuelta al oasis sin avisar a nadie y a todo esto la guía había salido a buscarlos. El chico español salió en su busca para alertarla de que ya estábamos todos y podíamos retomar el camino a Ica. Una vez reunidos todos, otra vez, anduvimos colina arriba, colina abajo, hasta que vimos que el minibús había podido acceder y empezaba a ascender. Nos montamos todos.

Al sentarnos, nuevamente, al lado del conductor, le dije:

-“¿Ahora qué?” ya que necesitábamos ir en sentido contrario y el no parecía tener intenciones de dar la vuelta.

-“No podemos girar aquí, es estrecho, tenemos que llegar al Oasis.” me respondió.

-“Noooooooo, será imposible llegar, hay demasiados carros.”

Por suerte en lo alto de la colina había un poco más de espacio para realizar la maniobra, y así se hizo.

En el camino no dejamos de mirar el reloj hasta que, por fin, llegamos a la parada de la compañía de buses Cruz del Sur, de donde salía la otra pareja, a 5 minutos para la salida de su bus. ¡Un poco más y pierden el viaje!

Después de toda la odisea, nos dirigimos a la terminal terrestre de donde saldríamos nosotros. Ya solo nos quedaba esperar que no pasara ningún imprevisto más con el bus que nos llevaría a Arequipa, y así fue. Salimos a la hora prevista, y terminamos así este día de la Independencia tan emocionante y estresante en Huacachina.

Screenshot_2016-08-10-19-09-01
La única foto de Huacachina, que pudimos hacer, desde el buggy, con la poca luz del día que quedaba.

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Transporte Paracas-Huacachina-Ica: Lo reservamos en el hostal por 20 soles cada uno (6 USD)

Buggy + Sandboarding: También lo reservamos en el hostal por 35 soles cada uno (10,60 USD).

Como les comentamos, normalmente son 60 minutos. No es necesario contratarlo con antelación ya que al llegar a Huacachina hay mucha gente ofrenciendo el servicio, pero puede ser más costoso.

Nuestras recomendaciones:

  • No visitar Huacachina un 28 de julio 🙂
  • Si tienes un billete contratado (bus, avión, etc.) asegúrate de poder estar cerca del lugar de partida con suficiente antelación. No es la primera vez que me encuentro pendiente del reloj para ver si llegamos o no a tiempo.
  • Es preferible quedarse por lo menos una noche en Hucachina para disfrutar del amanecer entre las dunas, el paisaje, el paseo y el atardecer, con tranquilidad.
  • También es recomendable reservar un hotel con tiempo, tomando en cuenta que en el oasis habitan alrededor de 100 personas y las opciones de estadía son muy limitadas.
  • Para el sandboarding, ponte unas gafas y prepárate para llenarte de arena por todas partes, ¡literal!
Posts created 16

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Related Posts

Begin typing your search term above and press enter to search. Press ESC to cancel.

Back To Top