Machu Picchu

Machu Picchu, la ciudad Inca en medio de los Andes peruanos, a 130 kilómetros de la ciudad de Cusco, es el destino turístico #1 de la región y uno de los sitios arqueológicos más destacados del mundo. Cada año se estima que más de un millón de viajeros se abren camino a Perú y llegan a conocer las ruinas de lo que fue un importante centro religioso y político para los Incas.

Hay muchas formas de visitar Machu Picchu. Casi siempre, Cusco es una parada obligatoria y, posteriormente, Aguascalientes, conocido también como Machu Picchu Pueblo, de la cual nadie se escapa, ya que, en este pueblo, cada mañana, a las 6:00 a.m. abren el paso para transitar por el único acceso hacia el complejo.

Básicamente, hay cuatro opciones o rutas alternativas para llegar a Aguascalientes: (1) tomando el tren desde Cusco, (2) haciendo un trekking de varios días como el famoso Salkantay Trail o el Lares Trail, (3) por cuenta propia: cogiendo varias combis desde Cusco y luego caminando, (4) una combinación de la primera y tercera opción.

En cuanto al costo de cada opción, el tren (180 USD ida y vuelta desde Cusco) y los trekkings, normalmente son los más caros. En cuanto a dificultad, los trekkings requieren que tengas muy buenas condiciones físicas y resistencia, ya que son varias horas de caminata al día (de 5 a 10 horas) y se pasa la noche acampando, a una altura elevada y a temperaturas muy bajas; ir por cuenta propia también requiere condiciones físicas, aunque no tantas porque solo deberás pasar por una caminata de 2 horas y media, en un terreno bastante plano, con tú mochila, si decides llevarla; por último, ir en tren es lo más fácil, cómodo y rápido. Con respecto a los paisajes, en los trekkings vale la pena el sacrificio porque dicen que los paisajes son preciosos y se conocen más lugares en el recorrido que se hace hacia Machu Picchu; en el tren también se tienen unas vistas muy bonitas ya que las vías están construidas en medio de la montaña, y, por cuenta propia, igualmente, las vistas son maravillosas desde el minibús que transita por un camino que atraviesa la montaña y después, en la caminata, un paisaje amazónico espectacular.

Nosotros nos aventuramos a ir por nuestra cuenta y la explicación tan clara y precisa que nos ofreció Reynaldo, de cómo llegar, nos dio más confianza. A continuación, les explicaremos nuestra experiencia y más abajo en la INFORMACION PRACTICA, encontrarán todos los detalles del recorrido para que también se aventuren a ir por su cuenta y de paso, se ahorren una cantidad importante de dinero.

Recorrido de Cusco a Aguascalientes

El día de partida, nos despertamos muy temprano para llegar a la Calle Las Tres Marías antes de las 6:00 de la mañana, hora en la que se supone sale el primer minibús hacia el pueblo de Santa María. Por supuesto que, estando con Quico, llegamos 20 minutos antes de las 6:00 y solo había una persona. Tuvimos que esperar a que se llenara el minibús porque, como ya es típico, el chofer no arranca hasta que haya vendido todos los puestos y más, si es posible. Tardamos una hora para ponernos en marcha, saliendo a las 7:00 de la mañana, con lo cual, nuestra hora de salida, punto clave para el éxito de ésta aventura (según Reynaldo) se vio bastante afectada. Quico estaba de los nervios y yo, pues resignada a que quizás nos cogería la noche caminando hacia Aguascalientes.

Al salir de Cusco, nos adentramos en las montañas. Machu Picchu se encuentra a 2,453 msnm, más abajo que Cusco, pero para llegar a la primera parada teníamos que pasar un puerto de montaña a más de 4,400 msnm; aquí estuvimos entre las nubes y rodeados de montañas amarillentas, marrones y rocosas. Hay un tramo de curvas muy pronunciadas como de una hora, donde hay mucha gente que se marea. Luego de subir y bajar las montañas nuestro entorno se transformó y aparecieron colores más verdes. Fue muy sorprendente este cambio en el paisaje, de árido con poca vegetación, a uno más tropical lleno de árboles y plantas.

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Cuatro horas más tarde llegamos al pueblo de Santa María, la primera parada en el recorrido hacia Aguascalientes, únicamente para cambiar de minibús. No sabíamos exactamente donde nos dejaría el conductor, pero apenas nos bajamos, nos recibieron varios lugareños preguntando “¿A Santa Teresa?”, a lo que él respondió que sí, mientras nos bajaba la mochila y ni nos dimos cuenta cuando ya teníamos nuestro siguiente transporte arreglado.

Así de fácil y rápido fue conseguir que alguien nos llevará hasta Santa Teresa, la segunda parada. Reynaldo nos había dicho que sería otro minibús, sin embargo, en nuestro caso fue un taxi, donde también esperamos a que todos los puestos estuviesen llenos. Fuimos con una chica francesa, un chico peruano y en el maletero dos niñas peruanas que iban saltando, golpeándose en la cabeza todo el camino. No existe una carretera pavimentada, es más bien un camino de tierra y piedras al borde de la montaña que pareciera que solo se debe utilizar caminando, pero la realidad no es así. Y no éramos los únicos por ese camino, nos topamos con varios que iban hacia nuestra misma dirección y con otros que venían en sentido contrario y el chofer daba un frenazo, pegándose lo más posible hacia las paredes de tierra para que pudiese pasar el otro vehículo.

En una hora aproximadamente arribamos a Santa Teresa. El procedimiento para cambiar de transporte fue exactamente el mismo; llegamos a una plaza y enseguida vimos un montón de taxis esperando pasajeros que transportar hacia la Hidroeléctrica.

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La Hidroeléctrica

La Hidroeléctrica, nuestra última parada sobre ruedas, como lo dice su nombre, no es un pueblo, es un punto de referencia desde donde empiezan a caminar los viajeros que deciden tomar ésta ruta. El camino desde Santa Teresa hasta la Hidroeléctrica es igual o peor que el anterior: más estrecho y con un precipicio considerable. Seguimos bordeando la montaña por una hora, cruzamos un puente y luego vimos varios coches aparcados, las vías del tren a nuestro lado y un montón de puestos de comida. Tal y como nos dijo Reynaldo, había más viajeros llegando y preparándose para la caminata de 2 horas y media, desde allí hasta el pueblo de Aguascalientes, nuestro destino final.

Empezamos a prepararnos también, quitándonos casi todas las capas de ropa que llevábamos porque cuando salimos del hostal en Cusco aún era de noche y hacía mucho frío. En ese momento ya eran las 2 de la tarde así que, rápidamente, empezamos a caminar junto con la chica francesa, que estaba sola, y también iba a visitar Machu Picchu al día siguiente.

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El camino es muy fácil porque solo hay que seguir las vías del tren y literalmente las tienes al lado todo el tiempo. Casi todo el recorrido es plano, excepto al principio que hay una parte en la que se debe subir/escalar unas cuantas piedras para acortar el camino, y al final, llegando a Aguascalientes también hay algunas subidas leves. El paisaje es muy, muy verde; totalmente diferente a los entornos que nos han rodeado hasta el momento en este viaje. Nos detuvimos varias veces para tomar fotos, beber un poco de agua y una vez para comernos un plátano que llevábamos en la mochila. Efectivamente hacía mucho calor y había tramos en los que era casi imposible ocultarnos del sol; por suerte llevábamos la ropa adecuada y mucho bloqueador solar.

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En Aguascalientes

Aproximadamente en tres horas llegamos a Aguascalientes, el famoso pueblo de Machu Picchu. Aguascalientes está completamente lleno de hostales, puestos de artesanías y restaurantes. Vimos unos cuantos lugareños, pero la mayor parte de las personas a nuestro alrededor eran turistas. El pueblo es bastante pintoresco y alegre, rodeado de montañas y atravesado por el Río Urubamba. Al estar en medio de las montañas, casi todas las calles son cuestas bastante empinadas. Nuestro hostal estaba situado en lo más alto de una de ellas y con todo el cansancio que nos cayó al llegar, tuvimos que subir, y subir, y subir hasta que por fin encontramos nuestro albergue.

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Durante la caminata, unos chicos españoles, que iban de regreso hacia la Hidroeléctrica, escucharon nuestra conversación sobre cómo llegar al recinto de Machu Picchu y nos recomendaron tomar el bus. Una vez en Aguascalientes, tienes dos opciones para llegar a las ruinas: subiendo la montaña a pie (no tiene ningún costo y demora un poco más de una hora) o en el bus (cuesta $3.50 por tramo). Los españoles nos contaron que valía la pena pagar el bus ya que la subida es bastante dura y llegas a las ruinas con poca energía para recorrer todo el lugar.

Decidimos seguir sus consejos y esa noche fuimos a comprar el boleto y además nos enteramos que debíamos estar en la fila, para tomar el famoso bus, desde las 4:00 de la mañana, ya que, nuestra entrada para subir a la montaña era en el primer turno, de 7:00 a.m. a 8:00 a.m. El chico de la recepción del hostal nos explicó que a las 6:00 de la mañana la fila del bus puede llegar hasta cinco cuadras más lejos desde el inicio y la cantidad de buses que operan son limitados.

 La visita a Machu Picchu

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Al día siguiente, nos despertamos de madrugada y salimos del hostal a las 4:00 a.m. En cinco minutos llegamos a la fila y efectivamente ya había por lo menos unas 300 personas. Nos quedamos sumamente sorprendidos, pero allí estábamos y seguía llegando la gente. El primer bus sale a las 6:00 de la mañana, luego de que abren el acceso que les comentamos anteriormente. Considerando que, nosotros estábamos varios buses atrás, esperamos dos horas y media y salimos pasadas las 6:30. El bus demora media hora en llegar hasta la entrada de Machu Picchu donde nuevamente hicimos la fila para, finalmente, poder acceder al recinto.

Una vez entramos, subimos algunas escaleras y enseguida quedamos maravillados con la belleza de este lugar. El cielo estaba totalmente despejado y no pudimos evitar quedarnos unos segundos paralizados, simplemente observando el paisaje. Hicimos algunas fotos y luego seguimos las señales hacia la entrada de la montaña.

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Al comprar el boleto para visitar Machu Picchu, hay distintas opciones según qué parte del recinto se quiere visitar. Nosotros compramos el que estuviese disponible más rápido que era el boleto básico más la visita a Machu Picchu “montaña”. En la INFORMACION PRACTICA también les explicamos las distintas opciones y nuestra recomendación, ya que, para nosotros, al principio fue confuso entender qué significaba cada una.

En la entrada de la montaña volvimos a enseñar nuestro tiquete y firmamos un libro donde se apuntan todos los que suben; estábamos entre los primeros 50 del día. Comenzamos a subir y al principio, como siempre, me estaba costando bastante porque es una subida fatigante y parece que nunca vas a llegar. No dejan de aparecer escaleras de piedra en el camino que están hechas de manera muy irregular en cuanto a su altura y tamaño.

Pasada media hora, me empecé a acostumbrar al ajetreó y la verdad es que las vistas que teníamos ayudaban muchísimo porque estábamos rodeados de un paisaje fascinante y podíamos observar la ciudad Inca en miniatura, contenida entre las montañas vestidas de varias tonalidades de verde. Eso sí, cada vez teníamos que tener más cuidado al subir ya que el camino se hacía estrecho y pasábamos por trayectos dónde teníamos un gran precipicio al costado; un paso en falso y caes al abismo.

Cerca de nosotros estaba una pareja de argentinos que subía con un guía. El guía también conversó con nosotros y en algunas paradas decía: “Ya solo falta media hora.” Pasaba media hora y aún no llegábamos. Una hora más tarde, la “media hora” se redujo a 15 minutos, sin embargo, igualmente pasaban los 15 minutos y nada.

El trayecto hasta la cima y bajar dura tres horas y media (dos horas y media de subida y una hora de regreso, aproximadamente) y se llega a una altura de 3,084 msnm. Pasadas las dos horas, empezamos a ver a unos cuantos que iban de bajada, lo cual nos indicó que ya estábamos cerca. Al preguntarles, nos dijeron que, efectivamente, en menos de 10 minutos estaríamos en lo más alto de la montaña.

Esto nos animó y aunque estábamos cansados, seguimos decididos a llegar a la cima, no obstante, nos sorprendió un obstáculo imprevisto: el pedazo más estrecho de todo el trayecto, al lado del precipicio más pronunciado. En ésta zona hay una roca muy grande que sobresale, cubriendo más de la mitad del camino normal y hay que pasar por allí con el cuerpo de lado y totalmente pegado a la roca. Cuando vi a lo que nos enfrentaríamos simplemente pensé: “La mirada para arriba, concéntrate en la roca, no pienses en el precipicio”. De todas maneras, sentí mucho vértigo, pero respiré, me sujeté a la roca lo más fuerte que pude y pasé lo más rápido posible.

Otros viajeros fueron pasando y Quico, que venía justo atrás mío, no aparecía. Cómo la roca es tan grande, no se puede ver el camino que se ha dejado atrás y yo no entendía por qué estaba tardando tanto. Me acerqué un poco y empecé a llamarlo sin obtener respuesta. Dejé avanzar a otros viajeros que venían subiendo y volví, intentando no pensar en el precipicio, para ver qué había pasado. Al llegar al otro lado, vi a Quico recostado a unas piedras anteriores, dejando a todo el mundo adelantarse porque no se decidía a pasar por ese tramo. Le dije que era bastante rápido y que no mirara para abajo pero el problema no era la subida si no la bajada, ya que al bajar es casi imposible no mirar el precipicio.

Intenté convencerlo porque ya estábamos muy cerca de la cima, pero el vértigo le ganó. Él ya había decidido que hasta allí llegaba así que nos dispusimos a bajar. Estábamos muy contentos igual porque hasta ese punto tuvimos unas vistas espectaculares. Antes de empezar a bajar, nos detuvimos para observar el paisaje intentando absorber cada pedacito de ese momento, para no olvidarnos de lo que fue estar en este lugar único en el mundo.

Bajando nos encontramos con muchos que iban subiendo y todos nos preguntaban cuanto tiempo les faltaba para llegar. Al bajar, también pasamos por algunas partes en las que sentimos vértigo así que íbamos cuidando cada paso que dábamos y conversando para no pensar en una posible caída.

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Finalmente, llegamos donde todo comenzó y dejamos la montaña para ir a buscar un guía con quien recorrer todo el recinto, pero primero, nos sentamos bajo un árbol a descansar, contemplando nuestros alrededores y sentimos la magia que transmite el estar un sitio que tiene una historia tan importante y especial.

Hay una gran cantidad de guías autorizados en la entrada de Machu Picchu y puedes escoger uno, formando un grupo con otros viajeros o de manera privada. Nosotros fuimos con una familia de Perú y con dos amigos brasileños. El recorrido de la ciudad Inca es muy interesante y las explicaciones del guía realmente ayudan a ponerte en situación. Tomando esto en cuenta, vale la pena el costo adicional, porque el guía no está incluido en el boleto.

El guía nos explicó sobre la sociedad Inca y su rígida estructura para introducir las dos partes en las que se divide el complejo: la zona agrícola y la zona urbana. La zona agrícola está compuesta por las terrazas o andenes utilizados para el cultivo y que parecen unas grandes escaleras que bordean las montañas. Éstas terrazas son típicas del periodo Inca y las hemos visto en varios lugares donde se ha encontrado evidencia de la presencia Inca, como por ejemplo en El Cañón del Colca y en las afueras de Cusco. La zona urbana era la zona “residencial” que también está dividida en tres partes: el barrio para los sacerdotes y la nobleza, el barrio para el pueblo y la parte más importante que es la zona sagrada, donde se encuentra el famoso Templo del Sol.

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No existe nada escrito sobre Machu Picchu, por lo que aún se siguen estudiando y desvelando los misterios que encierra ésta gran ciudad. Sin embargo, por la estructura, tamaño y localización de ciertas edificaciones, se ha concluido que sí había una separación de clases. Además, el trabajo de arqueólogos, astrónomos e historiadores ha logrado determinar la conexión tan exacta que existe, entre la construcción y orientación de ciertos edificios, con fenómenos naturales y astronómicos. Un ejemplo claro está en las ventanas del Templo del Sol, que están construidas para que en el solsticio de invierno (en junio) el sol entre justamente por una de ellas y en el solsticio de verano (en diciembre) por otra. Nuestro guía incluso nos mostró fotografías de estos hechos.

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Paseamos por todas las zonas del complejo, hicimos muchas fotos y una hora después terminó la visita con el guía. Nos quedamos un ratito más por nuestra cuenta y luego regresamos a Aguascalientes, donde también dormimos esa noche para salir al día siguiente hacia Cusco.

Regresando a Cusco

El camino de regreso fue muy parecido al de ida. Salimos casi a las 9:00 de la mañana y emprendimos el camino hacia la Hidroeléctrica, bordeando las vías del tren. Antes de llegar allá, hicimos una parada que nos recomendó Reynaldo y que también les recomendamos, si tienen tiempo. Se trata de los Jardines de Mandor, donde hay una cascada preciosa. La entrada al jardín se encuentra a una hora caminando desde Aguascalientes y está muy bien señalizada. Hay que pagar y registrarse antes de ingresar.

Una vez ingresamos, seguimos el sendero con un mapa dibujado al cual le tomé foto para no perdernos y unos 20 minutos más tarde llegamos a la cascada. Había una familia francesa y los dos niños se estaban bañando, disfrutando de la cascada. Nosotros, después de admirar el paisaje, decidimos que también nos bañaríamos y empezamos a prepararnos. Quico bajo adelante, acercándose a la cascada con el bañador puesto, metió los pies en el agua y se le congelaron los dedos. El agua estaba tan congelada que no pudo pasar del tobillo y yo, más atrás, enseguida me retiré porque solo de pensarlo me moría de frío.

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Posterior a esa visita, seguimos unas dos horas hasta llegar a la Hidroeléctrica. Es más fácil regresar porque hay transporte directo desde allí a Cusco y justo cuando nosotros llegamos, caminando, había uno casi lleno esperando para completar exactamente dos puestos, así que nos montamos y nos fuimos. No fue totalmente directo porque en Santa María cambiamos de minibús, pero el cambio fue muy rápido y no esperamos a ningún pasajero adicional, a pesar que había puestos disponibles. Seis horas después llegamos a Cusco sanos, salvos y directo al hostal a contarle a Reynaldo el éxito de nuestra aventura.

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INFORMACION PRACTICA

Transporte Cusco-Aguascalientes/Aguascalientes-Cusco: Por nuestra cuenta – Costo del recorrido total: 85 soles/25 USD  – 8 horas ida y 8 horas vuelta.

Para hacer el recorrido hasta Aguascalientes tienes que seguir la ruta descrita a continuación:

  1. Ir a la Calle Las Tres Marías en Cusco, de donde salen los minibuses hacia Santa María.
  2. Trayecto 1: Cusco-Santa María. Costo: 30 soles/9 USD. Duración: 4 horas aprox.
  3. En Santa María cambiar de minibús a otro minibús o taxi hacia Santa Teresa.
  4. Trayecto 2: Santa María-Santa Teresa. Costo: 10 soles/3 USD. Duración: 1 hora aprox.
  5. En Santa Teresa cambiar de minibús a un taxi hacia la Hidroeléctrica.
  6. Trayecto 3: Santa Teresa-Hidroeléctrica. Costo: 5 soles/1.50 USD.  Duración: 1 hora aprox.
  7. En la Hidroeléctrica, al bajar del taxi, empezar a caminar siguiendo SIEMPRE las vías del tren hasta llegar al pueblo de Aguascalientes.
  8. Trayecto 4: Hidroeléctrica-Aguascalientes. Costo: Gratis. Duración: 2 horas y media.
  9. ¡Llegada a Aguascalientes!

Para regresar de Aguascalientes a Cusco:

  1. Caminar siguiendo las vías del tren hasta la Hidroeléctrica.
  2. Trayecto 1: Aguascalientes-Hidroeléctrica. Costo: Gratis. Duración: 2 horas y media.
  3. En la Hidroeléctrica tomar un minibús directo a Cusco.
  4. Trayecto 2: Hidroeléctrica-Cusco. Costo: 40 Soles/12 USD. Duración: 6 horas aprox.
  5. ¡Llegada a Cusco!

Hospedaje: Machu Picchu House – Precio por noche de una habitación doble con baño privado: 35 USD. 

Nuestra opinión: Machu Picchu House es super limpio, el personal muy amigable y diligente, el wifi funciona bien y hay agua caliente. Lo único negativo es la ubicación porque hay que subir la cuesta y es bastante empinada.

Boletos a Machu Picchu: Existen tres opciones a escoger dependiendo del área del complejo que se quiera visitar. Cada opción tiene una cantidad limitada de personas que pueden acceder por día y aquí les dejamos ésta información, explicándoles qué significa cada una:

  1. Machu Picchu (2500 personas/día): Este es el boleto básico y clásico, con el que podrás visitar el complejo total, recorriendo todas las ruinas de Machu Picchu.
  2. Machu Picchu + Montaña (800 personas/día): Además de las ruinas, con este boleto puedes acceder a subir la montaña “Machu Picchu”, que fue lo que nosotros hicimos. Si tienes miedo a las alturas y tus condiciones físicas no son buenas, no te recomendamos ésta opción, tomando en cuenta la altura de más de 3,000 msnm y el angosto camino que hemos descrito anteriormente. Las vistas son impresionantes ,pero con el boleto básico también podrás tener una vista excelente de todo el recinto. Para subir a la montaña hay dos horarios; te recomendamos escoger el horario más temprano, si decides subir, ya que, el sol no es tan fuerte y hay menos personas subiendo, con lo cual disfrutarás mucho mejor del paisaje.
  3. Machu Picchu + Wayna Picchu (400 personas/día): Wayna Picchu es la montaña que se ve en todas las fotos típicas de Machu Picchu justo atrás de las ruinas. El recorrido es más corto que el de montaña “Machu Picchu” y la altura es menor, sin embargo es mucho más empinado y difícil. Si tienes vértigo, no te recomendamos escoger ésta opción ya que, hay partes donde incluso tienes que agarrarte de una cuerda para no caer. Desde la cima se logra ver todo el complejo desde un punto de vista diferente al usual y, según hemos leído, vale la pena la subida. Para el Wayna Picchu solo hay un horario y debes comprar tu boleto con mucha anticipación, considerando que normalmente son los que se agotan más rápido.

Hay varias páginas Web donde comprar las entradas; nosotros te recomendamos la página oficial del gobierno: http://www.machupicchu.gob.pe.

Qué llevar a Machu Picchu: Te aconsejamos dejar las mochilas grandes reservadas en tu alojamiento en Cusco. La mayoría de los hoteles/hostales cuentan con este servicio y es lo más común y cómodo que puedes hacer, especialmente si decides llegar a Aguascalientes por tu cuenta.

Lo que no puedes dejar de llevar, es lo siguiente:

  • Agua y frutas. Todo en Aguascalientes es mucho más caro que en Cusco. Por ejemplo, una botella de agua de 1L en Cusco te cuesta 3 Soles y en Aguascalientes de 6 a 8 Soles.
  • Bloqueador solar. Incluso solo visitando las ruinas, el sol quema muchísimo.

Recomendaciones para el mal de altura: Aguascalientes y Machu Picchu están ubicados a una altura menor que Cusco. Lo más recomendable es quedarse por lo menos dos días en Cusco y tomar el primer día con calma para acostumbrarse a la altura. Si en Cusco te encuentras bien, estarás perfecto en Machu Picchu.

Si quieres saber más sobre el mal del altura, ve a la INFORMACION PRACTICA en nuestro post: “Arequipa, la ciudad de los volcanes”.

Fecha de nuestra visita: 13 al 15 de Agosto de 2016


Para más información sobre Machu Picchu o si tienes alguna pregunta sobre nuestro post, déjanos un comentario o escríbenos a mochilasrojas04@hotmail.com

 Please feel free to reach out if you´re an english speaker as well. We haven´t translated our blog yet because we are writing on the go but we´ll be very happy to translate/help you with any information needed to plan your trip. 

Si quieres saber más sobre nosotros haz click AQUÍ.

This entry was published on September 11, 2016 at 4:30 am and is filed under Uncategorized. Bookmark the permalink. Follow any comments here with the RSS feed for this post.

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