About

Somos Gaby y Quico, una pareja de viajeros con ganas de explorar y descubrir el mundo.

Mochilas Rojas nace de la idea de compartir las experiencias que hemos vivido viajando por Sur América, en los últimos meses del 2016.


Un poco más sobre nosotros…

Gaby es de Panamá y lo que más le gusta hacer en el mundo es viajar.  Irónicamente le dan pánico los aviones, pero el miedo nunca la ha detenido.

Yo soy de Barcelona y también me gusta viajar para descubrir culturas, formas de pensar y creencias diferentes y también para colaborar en organizaciones que se dedican a ayudar en sociedades más necesitadas.

Hace años tenía la ilusión de poder realizar un viaje de mochilero. Siempre que viajaba, encontraba personas que hacían rutas por meses, con su mochila, visitando diferentes países, gastando lo mínimo posible y a la vez descubriendo lugares increíbles y personas distintas. Sonaba como toda una aventura, pero nunca pensé que realmente podría llevarla a cabo.

A Gaby le sucedía lo mismo: siempre quiso agarrar una mochila e irse a recorrer el mundo para salir de su zona de confort; vivir experiencias nuevas, conocer otras culturas, hablar con desconocidos y perderse de vez en cuando por caminos inexplorados. Al final estos deseos solo quedaban como “ideas locas” en su cabeza y no pensaba que algún día podría ser su realidad.

A pesar de esto, ambos venimos de familias viajeras.

Desde pequeña Gaby estaba acostumbrada a ver a sus padres empacar maletas e irse de viaje, incluso por largos periodos de tiempo. A medida que fue creciendo, sus ganas de explorar el mundo crecían igualmente. Sus padres empezaron a llevarla a ella y a sus hermanas en sus viajes, luego ellas se iban solas y Gaby, entre más lugares nuevos descubría, más lejos quería ir.

En mi casa tampoco faltaron maletas por empacar. Mi madre vivió varios años en Irán y nunca ha dejado de viajar. Primero, se unió mi padre a algunos de sus viajes y después mi hermana y yo, así que cuando decidí que renunciaría al trabajo para ir a conocer mundo, ellos no se extrañaron, me apoyaron e incluso me dieron nuevas ideas.

De ideas a realidad…

En 2014, Gaby estaba en Barcelona haciendo su práctica laboral en la correduría de seguros donde yo trabajaba y allí nos conocimos. En los descansos de la comida charlábamos, junto con otros amigos, de proyectos alternativos a las vidas que teníamos y de lo que realmente nos gustaría hacer. Como no, viajar, era la opción estrella y después de muchas charlas esta idea empezaba a cobrar fuerza y poco a poco se fue convirtiendo en una opción factible. En ese momento, sentía que necesitaba salir, alejarme un tiempo de la sociedad consumista, de la monotonía del día a día sentado en mi silla, frente a dos pantallas y un teclado. Gaby y yo siempre compartimos ésta idea, pero mi deseo de conocer otros lugares, sabores, olores, colores era más fuerte. Además, necesitaba sentirme útil, ayudando a las personas de menos recursos y a la vez, visitar a los amigos repartidos por el mundo que hacía años que no veía.

A principios del 2015, Gaby ya había regresado a Panamá, consiguió un trabajo muy motivador y la idea de marchar paso a ser una prioridad secundaria. Sin embargo, yo, en Barcelona, cada vez tenía más claro que me iría y empecé a planificar el viaje. La idea de marchar también la comenté con los amigos de la universidad, un grupo bastante internacional, ya que la mayoría no son de España, quienes también pensaban marchar en algún momento. Entre ellos estaba Melissa, quien, al igual que yo, lo tenía más claro. Después de conversar con ella en varias ocasiones, finalmente nos decidimos y comenzamos a organizar el viaje.

Así fue como llegamos a la India en octubre y nos quedamos todo el mes en Kolkata, colaborando con una ONG en el Red Light District. En noviembre fuimos a Nepal y a conocer otras partes de la India como Varanasi, Agra y Rajastan, donde separamos nuestros caminos. En diciembre volví a Kolkata y me quedé 3 meses más, hasta febrero, cuando crucé el charco y llegué a California, E.E.U.U. a visitar a mi hermana. Gaby viajó a San Francisco para encontrarnos y pasar unas semanas juntos en Berkeley. Así decidí que mi próxima parada sería Panamá y que el resto del viaje continuaría por ésta región.

Después de un par de semanas en Panamá, visitamos Bogotá y de allí me fui a México DF. Posteriormente viajé a Guayaquil y seguí por carretera haciendo varias paradas hasta llegar a Lima. Desde allí, regresé a Panamá a encontrarme nuevamente con Gaby para concretar cómo empezaríamos ese anhelado viaje del que tanto habíamos hablado.

Estuve dos meses en Panamá colaborando con una ONG mientras terminábamos de atar los últimos cabos y preparar las dos mochilas rojas para afrontar ésta aventura que por fin es una realidad.

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